Una cuarta parte de los estudiantes universitarios ha “hackeado” con éxito algún sistemas informático, al menos eso dice la empresa de seguridad Tufin Technologies – que recientemente realizó una encuesta a 1.000 estudiantes de entre 18 y 21 años.

De esta encuesta, encontró que un 37% había hackeado perfiles de Facebook, 26% cuentas de correo electrónico y un 10% cuentas de compras en línea, entre otras actividades. Un tercio lo hace por diversión, 22% por curiosidad y un 15% para hacer dinero.

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Los virus aparecen en mayor proporción en los sistemas de escritorio. En los sistemas más grandes, pueden aparecer otros problemas y se necesitan otros métodos para enfrentarlos. Saltzer y Schroeder (1975) han identificado varios principios generales que se pueden utilizar como una guía para el diseño de sistemas seguros. Algunas de sus ideas basadas en MULTICS son:

  • En primer lugar, el diseño del sistema debe ser público. Pensar que el intruso no conocerá la forma del funcionamiento del sistema es engañar a los diseñadores.
  • En segundo lugar, el estado predefinido debe ser el de no acceso. Los errores en donde se niega el acceso válido se reportan más rápido que los errores donde se permite el acceso no válido.
  • En tercer lugar, verifique la autorización actual. El sistema no debe verificar el permiso, determinar que el acceso está permitido y después abandonar esta información para su uso posterior. Muchos sistemas verifican el permiso al abrir un archivo y no después de abrirlo. Esto significa que un usuario que abra un archivo y lo tenga abierto por semanas seguirá teniendo acceso a él, incluso en el caso de que el propietario haya cambiado la protección del archivo.
  • En cuarto lugar, dé a cada proceso el mínimo privilegio posible. Si un editor solo tiene la autoridad para acceso al archivo por editar (lo cual se determina al llamar al editor), los editores con caballo de Troya no podrán hacer mucho daño. Este principio implica un esquema de protección de grado fino.
  • En quinto lugar, el mecanismo de protección debe ser simple, uniforme e integrado hasta las capas más bajas del sistema. El intento por dotar de seguridad ha un sistema inseguro ya existente es casi imposible. La seguridad, al igual que lo correcto de un sistema, no es una característica que se pueda añadir.
  • En sexto lugar, el esquema elegido debe ser psicológicamente aceptable. Si los usuarios sienten que la protección de sus archivos implica demasiado trabajo, simplemente no lo protegerán. Sin embargo, ellos se quejarán en voz alta si algo sale mal.

Via exa.unne.edu.ar

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