Generación de claves

La seguridad de un algoritmo descansa en la clave. Un criptosistema que haga uso de claves criptográficamente débiles será él mismo débil. Algunos aspectos a considerar que se presentan a la hora de la elección de las claves son:

Espacio de claves reducido

Cuando existen restricciones en el número de bits de la clave, o bien en la clase de bytes permitidos (caracteres ASCII, caracteres alfanuméricos, imprimibles, etc.), los ataques de fuerza bruta con hardware especializado o proceso en paralelo pueden desbaratar en un tiempo razonable estos sistemas.

Elección pobre de la clave

Cuando los usuarios eligen sus claves, la elección suele ser muy pobre en general (por ejemplo, el propio nombre o el de la mujer), haciéndolas muy débiles para un ataque de fuerza bruta que primero pruebe las claves más obvias (ataque de diccionario).

Claves aleatorias

Claves buenas son las cadenas de bits aleatorios generadas por medio de algún proceso automático (como una fuente aleatoria fiable o un generador pseudo-aleatorio criptográficamente seguro), de forma que si la clave consta de 64 bits, las 264 claves posibles sean igualmente probables. En el caso de los criptosistemas de clave pública, el proceso se complica, ya que a menudo las claves deben verificar ciertas propiedades matemáticas (ser primos dos veces seguros, residuos cuadráticos, etc.).

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